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domingo, 12 de febrero de 2012

PRIMER VIAJE DE NUESTRO “BANCO DE UTILES A MARRUECOS”

CARGANDO LA FURGO EN CERVERA
Por fin ha llegado el momento de contaros que, nuestro primer viaje a Marruecos para entregar parte de todas las cosas que nos habéis ido donando, se ha realizado.

El pasado Martes 31 de enero de 2012 nuestro amigos y colaboradores Mª Ángeles Y Jorge han llevado con su furgoneta un montón de cosas a la creche de Tánger. Entre ellas iban dos preciosas tronas, para que los niños un poco más mayorcitos puedan sentarse a comer, ya que hasta ahora no tenían ninguna y les daban el biberón dentro de un parque para que ellos solitos lo tomaran.

EL PEQUE TAMBIEN AYUDA

También hemos enviado muchísimos juguetes para todas las edades, varias sillas de seguridad, hamaquitas para que los más pequeños puedan estar a gusto después de tomar sus biberones y puedan empezar a ver el mundo desde otra postura que no sea la de tumbados. Junto con todo esto hemos enviado ropa para bebes, para niños-as de hasta dos años y para niños más mayores de hasta 16 años, ya que todas estas cosas  además de ir destinada a la creche de Tánger también iban destinadas a las familias necesitadas de esta ciudad, que son muchísimas.
FERRY ALGECIRAS TANGER
Con la ayuda de la asistenta social de Tánger, que se encargara de repartir las cosas que no necesite la creche entre las familias que ella conoce por su trabajo diario, conseguiremos que algunos niños tengan cubiertas varias de sus necesidades basicas, e incluso podríamos conseguir que más de un niño en riesgo de abandono,  puedan permanecer con su familia biologica.
JORGE DENTRO DEL FERRY
Por todo esto agradecemos sinceramente a todas las personas que habéis colaborado con la creación de nuestro banco de útiles vuestra ayuda desinteresada, es especial queremos dar las gracias a Mª Ángeles y Jorge, que han realizado el viaje a Tánger con su furgoneta cargada de ilusiones, gracias por vuestra gran colaboración en la etapa final de nuestro banco de útiles.


CRECHE DE TANGER

Este solo ha sido el primer viaje, tenemos proyectado hacer muchos más viajes a diferentes ciudades y pueblos de Marruecos para entregar todas las cosas que nos habéis donado, por eso os pedimos una vez más que si tenéis ropa o cualquier cosa que esté en buenas condiciones y pueda ser reutilizada por niños y familias en situación de necesidad nos las hagáis llegar.
UTILES EN LA CRECHE

MÁS UTILES EN LA CRECHE




MUCHISIMAS GRACIAS A TODOS.AGRADECER AL PUEBLO DE TARILONTE DE LA PEÑA LA DESINTERESADA CESIÓN DE UN LOCAL COMO ALMACEN PARA NUESTRO BANCO DE UTILES. ESPERAMOS PODER CONTAROS DESDE NUESTRO BLOG MUCHOS MÁS VIAJES A OTROS PUEBLOS Y CIUDADES DE MARRUECOS.

lunes, 9 de enero de 2012

CURSOS DE REPOSTERIA MARROQUI


La asociación DAAMOR proyecta realizar varios cursos de repostería Marroquí, impartidos por una maestra nativa, enmarcados dentro de talleres y jornadas de aprendizaje promovidas por las distintas administraciones.

 Durante estos talleres la/el monitor nativa realizara y explicará a los asistentes la elaboración de los distintos postres, al terminar la elaboración del postre se procederá a su degustación, momento en el que  una persona de apoyo de la asociación expondrá a los asistentes la realidad cotidiana que vive la mujer Marroquí, en especial en el ámbito rural, de manera que se suscite un debate sobre la realidad cotidiana que vive la mujer Marroquí.

DULCES TÍPICOS MARROQUÍES

Objetivos
 Conseguir el acercamiento  a la rica y variada repostería Marroquí de todos los asistentes, Lograr despertar su interés mediante la actividad repostera así como  por la vida cotidiana de la mujer Marroquí en el ámbito rural, de sus necesidades diarias y sobre todo de sus carencias.


MUJER MARROQUÍ TRABAJANDO


Desarrollo de las actividades
 Las clases se desarrollaran en aulas, donde la asociación preparara todo lo necesario para la elaboración de la receta planteada para la sesión de cada día. Al mismo tiempo se pasara copia resumen de la elaboración de la receta a todos los asistentes y se elaborara la receta en sí.

 Terminada la receta se organizar una pequeña tertulia alrededor  de la receta y de la realidad de la mujer Marroquí en el ámbito rural, donde a día de hoy la mujer carga con muchos de los trabajos rutinarios de la casa, además de en, muchas ocasiones trabajar fuera para poder conseguir un salario que la permita ir al mercado .

MUJERES COCINANDO
Cómo patrocinar las actividades
Para la realización de estas actividades,  la  asociación DAAMOR necesita colaboración tanto económica, como en especie o en Recursos.
La colaboración económica es necesaria para cubrir los gastos de gestión derivados de la organización de los diferentes cursos de repostería,  el transporte de la monitor y de la persona de apoyo de la asociación, el sueldo de la monitor que realizarán estas clases de cocina.
Por otro lado, cualquier empresa puede colaborar con este proyecto mediante la donación de sus productos o bien mediante el patrocinio de la actividad en sí misma.
Se necesita todo tipo de material de cocina para la realización de los cursos: moldes para repostería, productos para elaborar las recetas, horno portátil para poder realizar las recetas, etc.…

Marco en el que se desarrollan las actividades
Los cursos de repostería se pueden realizar en centros de educación de adultos, también se pueden realizar en centros educativos de nuestros hijos enmarcando esta actividad dentro de las actividades extra escolares o bien dentro de una jornada solidaria o de un jornadas culturales.

 Por último estos cursos se pueden realizar en el propio local de la asociación DAAMOR o dentro de las reuniones periódicas que esta asociación tiene previsto realizar con las familias que han realizado o piensan realizar una kafala en Marruecos.

martes, 3 de enero de 2012

EL SUPREMO ESTABLECE REQUISITOS PARA VALIDAR LA REAGRUPACIÓN FAMILIAR DE MENORES MAROQUIÉS EN ESPAÑA


El Tribunal Supremo ha establecido una serie de requisitos para que
las autoridades españolas otorguen visados por reagrupación familiar
a menores marroquíes confiados en 'kafala'. Esta institución, propia
del mundo islámico, permite a una persona hacerse cargo del cuidado,
la educación y la protección del niño, sin necesidad de adoptarlo ni
asumir la patria potestad.


En una sentencia hecha pública este martes la Sala de lo
Contencioso-Administrativo desestima el recurso presentado por una mujer que solicitaba
este tipo de visado para cuidar de su sobrina. Los padres de la menor,
residentes en Argelia, pidieron en 2006 que su hija entrara en España
para que su tía, Zoulikha M. atendiera sus necesidades diarias al gozar
de mejores medios de vida.


La sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Manuel Campos,
indica que la recurrente -la tía de la menor- no cumplió los requisitos
oportunos para admitir en este caso la reagrupación familiar y recuerda
que el derecho español permite a menores extranjeros obtener un visado
de estancia temporal en territorio nacional a cargo de personas distintas
de sus padres.


La resolución confirma la decisión del Tribunal Superior de Justicia
de Madrid de denegar la solicitud de Zoulikha al argumentar que la 'kafala'
puede ser reconocida en España si ha sido "válidamente constituida por
autoridad extranjera", los documentos se presentan debidamente legalizados
y traducidos en español y "siempre que no vulnere el orden público
internacional.


Según dice, la legislación española prevé que se puede considerar
al ciudadano residente en España representante legal del menor extranjero
si la 'kafala' se otorga por una autoridad pública, administrativa o
judicial, asemejándolo al caso de que el niño no tuviera padres y otorgando
una acogida de carácter permanente.

DECLARACION DE DESAMPARO
En el caso de que los padres biológicos del pequeño estuvieran vivos
o si éste "estuviera sometido a tutela ordinaria", sería necesario que
la autoridad administrativa o judicial declarara el desamparo del menor.
En este caso concreto, Zoulikha no presentó la declaración de abandono.


De este modo, añaden, cuando la 'kafala' se otorga por los padres
biológicos, sin intervención judicial ni administrativa, y sin previa
declaración de desamparo, la persona a la que se le ha confiado la guarda
no puede considerarse representante legal del menor en España, porque
nuestro ordenamiento jurídico lo impide.


Los magistrados admiten que es difícil equiparar completamente la
'kafala' marroquí con las figuras del derecho de familia español, por
lo que apuestan por analizar las circunstancias concurrentes en cada
caso concreto para concluir cuáles son sus efectos en España.


"Es comúnmente admitido que aquélla no es una adopción ni produce
vínculos de filiación ni se asimila en todo a la relación jurídica
paterno filial, tratándose más bien de una modalidad de acogimiento de un menor
entregado al cuidado de alguien que asume el compromiso de protegerlo,
educarlo y mantenerlo", concluye.


Muchos países del mundo islámico prohíben la adopción al defender
que el vínculo jurídico de la filiación puede tener únicamente un origen
biológico. De esta manera, países del Magreb aceptan el uso del 'kafala'
para que una tercera persona adquiera el compromiso de cuidar, proteger
y educar al menor.

lunes, 7 de noviembre de 2011

DE PETITE BONNE



“66.000 niñas marroquíes que desde la tierna infancia se convierten en Cenicientas cuya historia, probablemente, no terminará con un príncipe azul. Son las petites bonnes, niñas, mayoritariamente de las áreas rurales de Marruecos, que desde muy temprana edad, a veces desde los 7 años, trabajan como criadas en hogares acomodados de las grandes ciudades de aquel país”.



                                                                        KHADIJA



Khadija se despertó con una fuerte contracción. Había llegado. Se envolvió en la manta y salió a la calle, inspirando, espirando y abrazando la barriga.
No había absolutamente nadie, era plena madrugada. La casa de la partera quedaba a unas tres calles. Qué suerte había tenido en conocer a esa mujer. Y qué suerte que viviese tan cerca de esa habitación sórdida donde Khadija ahora dormía.
Apenas había recorrido media calle, tuvo otra contracción. Se sentó en el suelo, no aguantaba de pie. Cuando pasó, se levantó un poco mareada y siguió caminando, la siguiente le vino cuando ya estaba en la puerta de la casa de la partera, quien al oírla se asomó a la ventana.
“¡Mujer!” –La partera cruzó rápido la puerta y la sostuvo con manos firmes– “Ven, pasa, pasa.”
La acostó en la cama y se puso a calentar agua, mucha agua. Khadija estaba sorprendentemente serena.
“¿Cuánto hace que empezaron las contracciones?”
“No mucho, tuve una y ya sabía que era la hora, entonces me vine directamente para acá, tuve otra contracción en el camino, y luego aquí, cuando me viste” –Khadija cogió aire–. “Gracias por ayudarme, Zahra, de verdad, gracias.”
“No me agradezcas ahora, hija, concéntrate en la respiración, ese crío no tardará.”
Y no tardó. Veinte minutos después, Khadija tenía en sus brazos a una hermosa niña recién nacida.
Las dos lloraban.
Cuando Khadija se despertó al día siguiente, Zahra le había preparado té y pan.
“Eres un ángel, Zahra. No sé como agradecerte. Estoy totalmente sola, si no fuera por ti…”
“Yo sé qué es ser madre soltera, hija mía. Y tú has sido muy, muy valiente. ¿Cómo se llamará la niña?”
Khadija no había decidido ningún nombre. En ese momento lo supo.
“Zahra, como tú. ¡Es un nombre tan bonito!”
La partera la miró profundamente a los ojos, miró a la niña con un suspiro largo.
“Gracias.”
Khadija tomó el té, comió el pan, le dio de comer a la pequeña Zahra, que tenía un apetito voraz, y volvió a dormir.
Al despertarse, vio a Zahra con el bebé en brazos.
“Es muy tranquila esta niña. Casi no llora” –Zahra le pasó la pequeña a la madre–. “Toma, tiene hambre.”
“Es tan linda mi niña.”
Estuvieron varios minutos en silencio, las tres hipnotizadas por el acto de amamantar. Luego la niña se durmió, Zahra se puso a hacer labores de casa. Khadija estaba muy despierta ahora.
“Yo ya tuve que cuidar a bebés, cuando era pequeña, pero no eran como mi Zahra, gimoteaban mucho y no había como pararles… Lo que más miedo me daba era que la señora de la casa, la madre de los bebés, me decía que si lloraban era porque yo les debía de haber pegado… Me daba terror cada vez que lloriqueaban” –se le hizo un nudo en la garganta, pero aguantó–. “Me dejaban encerrada en la casa con los bebés y si cuando volvían estaban berreando, me pegaban.”
Zahra no se sorprendió.“¿Tú trabajabas en esa casa?”“Sí. Desde pequeña fui ‘petite bonne’. Pero mi hija no lo será. No sé como lo haré, pero a esta niña siempre la tendré cerca de mí.”
“¿Cuántos años tienes ahora?”“Tengo 17. Cumplo 18 en…” –empezó a contar con los dedos– “Cinco meses.”“Y tus padres, ¿dónde están?”“En el pueblo.


En Chicoua, queda en las montañas, entre Agadir y Marrakech. Mis padres me quieren mucho, pero no puedo volver con un crío. Tú sabes como es, estas cosas no se aceptan fácilmente…”
Zahra asintió con la cabeza, resignada. Khadija siguió hablando, hacía mucho que nadie la escuchaba.
“Mis padres siempre han sido buenos conmigo. No querían que trabajara, incluso empecé a ir a la escuela de pequeñita, fui durante un año. Pero somos pobres, era muy difícil pagar los gastos, así que tuve que trabajar. Mis padres conocían a una mujer que vivía en la ciudad y necesitaba a alguien, entonces me enviaron ahí. Yo lloré mucho pero entendí, lo necesitábamos, no teníamos dinero. Y a la ciudad me fui. Trabajaba tanto que en las manos se me hicieron grietas, pero al menos no me maltrataban, no me insultaban o pegaban como esos otros que vinieron después…”
“Yo sé cómo es. Conozco a muchas niñas como tú. Si tienes buenos patrones, puedes estar más o menos bien, pero si no… Y hay muchos que no, no sé qué piensan, que no sois seres humanos” –Zahra sacudía la cabeza, mientras barría–. “¿Y por qué te fuiste de esa casa?”
“Porque pasó algo muy bueno, la situación de mi familia mejoró un poquito, entonces mi padre me dijo que ya no necesitaba ir a trabajar, que podría volver al pueblo y estudiar. Pero la escuela ya no me aceptó de vuelta, porque yo había estado fuera mucho tiempo. Eso fue horrible. Así que no tenía nada que hacer en el pueblo, también era imposible que me enviaran a estudiar en la ciudad, imposible, demasiado caro. ¡La vida en el pueblo es tan difícil! Así que decidí volver a trabajar.”
Zahra la escuchaba atenta.
“Y fue ahí cuando tuve mucha mala suerte y me tocó esa casa donde había los bebés, ese lugar fue muy duro. Me trataban como basura, me hacían trabajar tanto que enfermaba siempre, y nunca me daban medicinas o me dejaban reposar. Ni de noche descansaba, porque dormía con los bebés, y se despertaban a cada rato. Tampoco me pagaban, siempre iban retrasados en pagarme, para tenerme enganchada, pensaban que así nunca me escaparía. Pero me fui igual. Una vez que pude volver al pueblo para las fiestas, no regresé jamás a esa casa. Me debían un montón de dinero pero no volví. Dije a mis padres que me habían maltratado, a ellos no les gustó nada oír eso, pero qué podían hacer. Entonces me buscaron otra casa, y fue esa casa donde estuve hasta hace… Siete meses.”
Khadija se quedó estática, mirando a la niña que dormía. Luego bajó los ojos, la voz le salió entrecortada.
“Al principio en esa casa tampoco estaba tan mal, lo de siempre, mucho trabajo… Pero el señor, el dueño de la casa tenía un amigo que venía siempre… Y yo veía que me miraba de una manera que me daba escalofríos… Se me acercaba, y yo no podía hacer nada, nada…” –Khadija se puso a llorar profusamente.
Zahra se acercó y le apoyó las manos sobre el hombro. Tenía manos gruesas y calientes, manos de una mujer que sabe muchas cosas.
“Al principio sentí rabia, ¡tanta rabia! Lloraba sola, en el cubículo donde dormía, no quería ese bebé dentro de mí, sentía que no era mío. No tenía con quien hablar, no sabía qué hacer. Me desesperé. Me escapé de la casa antes de que se empezara a notar, y me vine aquí, con las monedas que tenía. Alquilé esa habitación minúscula en la pensión, ahí donde nos conocimos, a cambio de cocinar y trabajar para la dueña. Estaba como inerte, sin sentir nada, sin ánimo para nada. Pero de pronto empecé a querer a esta vida dentro de mi barriga, la quería cada vez más. Y ahora mira esa niña lo que es. No sé como puede ser así, tan linda.”
Zahra se había sentado en el borde de la cama, le cogió la mano, Khadija sollozó mucho tiempo hasta que se calmó. Zahra le trajo otro té.
“Tú has sufrido mucho ya, y ya sabes lo que te espera. No hace falta que te lo diga nadie. Pero al menos tienes una familia, seguro que están muy preocupados, preguntándose dónde estás. ¿Por qué no les buscas? Por supuesto les costará aceptaros, a ti y a tu Zahra. Pero quizás de acojan, o te ayuden. No te quedes aquí, sola.”
“Quizás tengas razón, pero es tan difícil volver así… Tan difícil… No sé. No sé qué será de mi vida, sólo que a esta niña, la tendré siempre cerca de mí.”
La pequeña Zahra se despertó: tenía hambre otra vez.


                                                                    IKRAM

“Esta escalera no termina nunca, cada escalón se hace más grande que el otro… Cierro los ojos y es como si cayera, me duele todo el cuerpo, hace calor pero tengo frío, las manos me queman, los ojos me arden, pero tengo que limpiar bien cada rincón de cada escalón, si no la señora me va a pegar.
                                                                      * * *
Me fui de casa hace mucho tiempo. Era muy pequeña, tenía 8 años. Ahora tengo 12. Me fui porque no estaba nada bien ahí: mi padre es el que manda y se enoja mucho cuando las cosas no van como él quiere; mi madre sufre y no puede decir nada. Mi padre tiene otra mujer y muchos hijos. A nosotras, las niñas, nos trata mal. Con los niños es diferente, pueden ir a la escuela, los prefiere. En cambio, las chicas no le importamos. Así que en cuanto pude, me fui.
Me fui con un señor que llegó un día al pueblo con un coche grande y bonito. Era un hombre del pueblo que había tenido mucho éxito en la gran ciudad, y venía buscando a niñas que quisieran trabajar allí. Decía que ahí la vida era mejor, “muchas oportunidades”, “buenos maridos”, venía con una chica toda bien vestida y decía, mira qué bien se puede estar en la ciudad. Yo fui la primera en decidir que iba, luego vinieron otras tres niñas en el coche. Llegamos a la ciudad y nunca más las vi.
                                                                         * * *
Una vez llamaron a la puerta dos mujeres muy amables. Me saludaron y pidieron hablar con la señora. Pensé qué raro que me saluden, nunca lo hace nadie. Vino la señora e hizo una señal, la misma que hace a los perros, para que me fuera. Pero como se puede oír un poco desde la cocina, oí que aquellas mujeres le dijeron que eran de una asociación y le preguntaban sobre mí. La señora no estaba muy contenta de responder. Hablaron algo de aprender a leer y escribir, y si la señora quería enviarme algunas horas por semana a un lugar. La señora les dijo que no, que a mí no me hacía falta aprender esas cosas, que una “petite bonne” no necesita saber esas cosas, ya sabe todo lo que tiene que saber. Y adiós.
                                                                  * * *
Ya estuve en unas cuatro o cinco casas diferentes. Todas iguales. Trabajar, trabajar, trabajar todos los días, sin descanso. Ser la primera en despertarme, la última en acostarme. Siempre vigilada, encerrada. Tener controlada hasta la cantidad de agua que uso, poder ducharme sólo a veces, comer las sobras, vestir trapos, dormir sobre el suelo en la cocina. Estar sola siempre, todos los días. Los perros son los únicos que me saludan.
No he visto a mis padres desde que me fui. Nadie nunca me buscó, nadie se preocupó por mí, ni siquiera en fiestas han aparecido, o enviado a alguien del pueblo. Sé que mi madre quiere saber dónde estoy, pero no puede decir nada. Es mi padre quien manda y mi madre calla. No tengo más familia.
                                                                         * * *
Le he pedido a la señora que, por favor, me pague. Al principio había dicho que me pagaría pero desde que trabajo aquí no he recibido nada, y de eso ya hace varios meses. Dice que ya me da techo y comida, que qué más puedo querer. Le dije que si no me pagaba me voy. Entonces me tiró de los pelos y me amenazó con que si me voy, me denunciaría a la policía, diciéndoles que la robé y me fui con el dinero.
                                                                                     * * *
Sudo, tiemblo, tengo frío, pero no puedo parar. Me duele, me queman las manos, esta escalera es interminable, y creo que está sonando el timbre, ya están llegando los invitados.
Me voy. No sé adonde, no puedo volver a mi casa, no quiero trabajar en otra casa de éstas, no sé qué hacer, pero de esta casa me voy.Sólo quisiera que todo esto acabe.”

viernes, 21 de octubre de 2011

KAFALAR UN NIÑO MAYOR



Hace días que vengo pensando en hacer esta entrada pero no consigo dar con la clave para explicar bien mis sentimientos.
En uno de mis viajes a Tánger, hará un año más o menos, para hacer la kafala de mis hijos pequeños conocí el centro Asadaka, que se encuentra en un Barrio pobre de la gran ciudad de Tánger. Me quede impresionada, primero por lo grande que era el centro, yo solo había conocido la Creche de Tánger. Segundo por la enorme actividad que se respiraba en cada uno de sus rincones, talleres para mujeres, escuela para los niños, cooperativa de pan.
También dispone de una pequeña residencia donde viven niños de más de seis años en situación de abandono, a mi esto también me llamo la atención, en la Creche no había niños tan mayores y yo pensé que cuando cumplían los seis años eran enviados a aldeas infantiles y ya no existía la posibilidad de realizar su kafala, sin embargo allí estaban y necesitaban unos papas tanto o más que los bebes de la creche.
La visita al centro la hicimos mi marido y yo con unos amigos que tenían la idoneidad para hacer la kafala de un niño entre seis y ocho años “un niño mayor”, ellos habían dudado mucho siquiera en hacer el viaje y aún cuando estábamos allí seguían pensando en un niño más pequeño.

En este viaje conocimos a una pareja que acababa de hacer la kafala de un niño salido del centro de Asadaka, y me quede impresionada por el amor y el cariño que el niño nos dio a todos sin conocernos. Creo que esto fue lo que definitivamente animo a mis amigos a aceptar la asignación que habihan hecho de Mohamed un niño algo retraido por entonces y poco comunicativo con unos seis años más o menos.
A día de hoy el niño parece otro es muy comunicativo y parlanchín, se relaciona perfectamente con todos sus compañeros y demuestra a cada instante el cariño que tiene a sus papas, con muchos abrazos y caricias.
Mohamed lo había pasado muy mal, su mama biológica había muerto y su abuela firmó el abandono porque no podía hacerse cargo de él, es normal que estuviese desorientado. Solo necesitaba una oportunidad para poder demostrar que puede dar tanto cariño y amor a unos padres adoptivos como un bebe recién nacido.

Con todo esto quiero decir que si bien los niños más mayores es cierto que traen una mochila más grande, también es cierto que todos en la vida tenemos nuestra mochila, mas grande o más pequeña y no por eso no nos merecemos unos padres, si ser padre significa dar sin esperar nada a cambio, que más da si nuestro amor se lo damos a un bebe recién nacido o a un niño de mayor que necesita más tiempo para asimilar las cosas.
SI ALGUNO ESTAIS INTERESADOS EN SABER MAS SOBRE EL CENTRO DE ASADAKA MIRAR ESTA WEB:  http://www.asociacionpaideia.org/cooperacion-al-desarrollo/marruecos/

miércoles, 19 de octubre de 2011

CARTA A UN HIJO RECIÉN LLEGADO





Antes de ver tu cara , ya te queríamos más que a nada en el mundo

Cuando te tuvimos en nuestros brazos, pensamos: "¿qué hemos hechos nosotros para merecer tanta alegría y felicidad?"

Siendo pequeño e indefenso, nos atraes y seduces.Por eso de nuestros corazones brotan para ti nuestros mejores deseos.

Quisiéramos verte crecer fuerte y sano, que nada te falte en la vida, que vivas siempre feliz y contento.

Ojalá nunca te des por vencido y derrotado ante las dificultades de la vida, que nunca esta sociedad, ahogue tus sentimientos e ideales.

Que sientas a tu lado palabras de ánimo y aliento, que encuentres manos que se tienden de forma gratuita y desinteresada.

Ya no podemos menos que vivir para ti, a tu servicio.
Quisieramos que nada te faltara, Con gusto nos gastaremos para darte lo mejor de nosotros, No pararemos mientras sepamos que nos necesitas.
!Como deseamos que una fuerza sobrehumana te anime y aliente cada día!
Bienvenido, hijo, a esta tierra.

Ojala tú seas la primera página de una historia llena siempre de amor y alegría.

Esta carta de bienvenida se la dedico a mis tres pequeñuelos, David, Yoail e Ismael, ellos son toda mi vida y por ellos cada día soy capaz de seguir adelante a pesar de todos los problemas.


Sara

QUEDADA EN SEGOVIA



Por fin he encontrado un poquito de tiempo para contaros como fue la quedada de Segovia. En principio lo voy a hacer de oídas ya que yo estuve ingresada toda esa semana y no pude asistir, me lo ha contado Carolina que ha sido junto con Pilar una de las mamas que se ha encargado de organizar esta primera quedada de familias de la zona oeste en Segovia.
En primer lugar el encuentro se llevo a cabo finalmente en la granja escuela ya que al finar resulto que se apuntaron unos 70 adultos y unos 30 0 35 niños, por este motivo finalmente se llevo a cabo en la granja escuela y no en el hotel.

Entre los asistentes había familias con niños de muy distintas edades, unos que habían llegado hace unos cuatro años a España y que eran compañeros de creche en Marruecos y no habían vuelto a estar juntos; como fue el caso del niño de Carolina. Otros en sus capazos recién llegados de las creche de Marruecos.
También asistieron personas que están preparando su kafala y que utilizaron la quedada para recopilar información de primera mano,   cosa que me parece una de las mejores maneras de hacerlo.
La jornada trascurrió de manera apacible comieron todos juntos, después y dado el buen tiempo los mayores salieron a charlar con unas sillas al exterior de la granja escuela bajo uno arboles y los niños a jugar, que como niños que son no tuvieron  ningún problema en adaptarse.
Por último todos juntos  visitaron los animales que tiene la granja y según me ha contado Carolina seguramente algún conejo o alguna gallina necesito algún tipo de tranquilizante cuando se fueron los niños ya que debieron de disfrutar de lo lindo con ellos.

La promesa es organizar otra quedada, probablemente en primavera cuando los días sean ya más largos y así poder mantener el contacto entre las familias de la parte oeste de la península que tenemos hijos llegados de Marruecos.
Como por el momento es solo un proyecto no adelantaremos nada, eso sí esta vez tenemos la intención de prepararla con más tiempo y avisar a las familias con más antelación para que pueda acudir el mayor número posible.
Por último agradecer el gran esfuerzo hecho  a Carolina y a Pilar que voluntariamente han organizado  todo y han puesto en contacto a setenta personas, todo ello en muy poco espacio de  tiempo  y con un gran éxito, asique enhorabuena a vosotras por la organización.